Por lo que vienen

Acabo de ver el frente del centro clandestino Mansión Seré, pintarrajeado, advirtiendo que se acaba el curro de los Derechos Humanos este 22. Advirtiéndonos que vienen por nosotros. Que vienen por los que nos sumamos a la política siguiendo la huella del pañuelo blanco. Que vienen por los que estuvimos en Ferro cuando nos cantó Serrat a 25 años del golpe, en ese oprobioso 2001. Que vienen por los que rocanroleábamos en los noventa porque no nos habían dejado espacio para creer en utopías. Que vienen por los que canturreábamos “Pobreza y dolor, solo trajo el progreso”. Que vienen por los que sentimos el 19 de diciembre de 2001, como un despertar, como algo que estábamos esperando hacía una generación, como una latencia que le decíamos rebeldía sin saber que se llamaba Política. Que vienen por los que lloramos cuando vimos a la montada tirándole los caballos a las Madres. Que vienen por los que cuando asumió ese tipo incómodo llamado Néstor, fuimos a verlo a Fidel a la Facultad de Derecho. Que vienen por los que no creímos que fuese cierto que un presidente no dejaría sus convicciones fuera de la Casa Rosada. Que vienen por los que nos empezó a caer simpático este desalineado y le empezamos a creer. Que vienen por los que nos emocionamos con el ingreso del pueblo a la ESMA y la bajada de los cuadros del odio. Que vienen por los que empezamos a sentirnos cómodos con ser hermanos de los latinoamericanos. Que vienen por los que inflamos el pecho cuando le mojamos la oreja a Bush y su soberbia imperial. Que vienen por los que nos abrazamos cuando nos sacamos de encima a Anoop Singh y esa runfla del Fondo Monetario que solo venía para darnos malas noticias y llenarnos de resignación. Que vienen por los que saltamos intentando el cielo cuando en la popu cantamos “El que no salta es un inglés”. Que vienen por los que le damos la mano a los héroes de Malvinas. Que vienen por los que cantamos el himno y nos acordamos de las Malvinas, como un anhelo, como un sueño que será si las seguimos nombrando. Que vienen por los que estudiamos en la universidad pública y empezamos a embarrarnos en los barrios populares para hacer del otro, la patria. Que vienen por los que empezamos a abrazar la política sin darnos cuenta. Que vienen por los que nos indignamos con la mirada desafiante de Menéndez, Echecolatz y Astiz en los juicios recuperados, pero que mantuvimos la mirada de las madres y su ejemplo de no perseguir revancha, sino justicia. Que vienen por los que la única revancha anhelada es ser felices. Que vienen por los que festejamos el descubrimiento del Estado, presente y activo. Que vienen por los que nos alegra cada paritaria. Que vienen por los que admiramos a Cristina porque la creemos sincera, corajuda y hacedora. Que vienen porque nos dicen corruptos y no saben que estamos dejando el cuero por nuestras convicciones. Que vienen por los que aportamos, también desde nuestro bolsillo, a mejorarle la vida al otro. Que vienen por los que creemos que un fin de semana no es, sino se milita. Que vienen por los que dejamos el cómodo sitial de comentaristas para intentar la patria. Que vienen por Aguas, el Correo, Aerolíneas, AFJP, YPF, todas nacionalizadas. Que vienen por los que nos ponemos contentos con cada jubilado que se jubila sin tener sus años de aporte, porque creemos en la dignidad de la vejez. Que vienen por los que hicimos posible la Asignación Universal por Hijo. Que vienen por los que discutimos política y a veces nos enojamos, y a veces nos ponemos chicaneros, y hasta cargosos, pero que hablamos desde el corazón, sin usar ninguna careta. Que vienen a querer mandarnos a los bares a ver el fútbol, como ya pasó. Que vienen a monumentar a los Roca, a los Rivadavia, a la Sociedad Rural, a los Magnetto, a los tipos que siempre quisieron un país para los ganadores de siempre. Que vienen por los que nos conmovemos con la aparición de los nietos. Que vienen por los que levantamos la copa del mundo cuando apareció el nieto de Estela de Carlotto. Que vienen por los que acompañamos un proyecto que nos hizo estar a todos un poquito mejor. Que vienen por hacer trizas nuestra prioridad que es la felicidad del pueblo. Que vienen a decir que van a aumentar las tarifas, van a sacar los fines de semana largo y Tecnópolis, pero lo dicen con onda. Que vienen a cambiar futuro por pasado, como sinceró el otro yo de la gobernadora electa. Que vienen con un candidato que en su cierre de campaña se traba y anuncia que traerá “pobreza”, aunque se corrige y menta “progreso”. Que vienen con Cecilia Pando y los editoriales de La Nación a llenarnos de odio. Que vienen por la República, advierten, a cerrar la grieta, gritan, pero dejándonos afuera. Que vienen por el país de sus economistas, el de Melconian, el de Broda, el de Espert, el de las privatizaciones y la Argentina para 20 millones de personas. Que vienen a bajarnos los salarios. Que vienen a echar laburantes. Que vienen a inflar globos con helio y apagarnos la voz. Que vienen a retroceder, pero con buenos modales. Que vienen a insertarnos al mundo, al del capitalismo salvaje. Que vienen por nosotros. Pero también por vos.

Si te llegó este párrafo, escrito por mi corazón, es porque nos conocemos. Si leíste hasta acá es porque me respetás y te importa que nos escuchemos.
Este 22, no me dejo amedrentar, y a esa mano temblorosa que profanó la memoria de nuestro pueblo le contesto con el amor de mis verdades y con esta certeza: Yo voto a Scioli, para que seamos mejores.
Demian
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