“La escritura es una forma de militancia”

Demian Konfino, abogado

Es coautor de rigurosas investigaciones anuales sobre la crisis habitacional porteña. Y un caminador asiduo de las villas, sobre todo la 31. La necesidad de contar esas realidades.

Daniel Enzetti

Hace siete años, junto con distintos militantes, profesionales y organismos de la comunidad, gestó el Observatorio de Derechos Humanos de la Ciudad de Buenos Aires. Entidad de base, independiente y autogestionada, que anualmente elabora informes relacionados con la vulneración de derechos en el ámbito porteño. “No hacemos otra cosa que tener la Constitución de la Ciudad en la mano –dice Demian Konfino–, y comprobar que la violación a esos derechos ocurre en forma permanente, en los terrenos más diversos.”

–¿Cuál es el trabajo que desarrolla el Observatorio?
–Arrancamos en 2008, cuando vimos que, después del primer año de gestión del gobierno macrista en la Ciudad, muchos derechos sociales, culturales y económicos estaban siendo vulnerados. Algunas de esas denuncias fueron judicializadas, y se lograron cosas importantes. Por ejemplo, que se prohibieran las cámaras de video en las escuelas, y el uso de las pistolas eléctricas Taser por las fuerzas de seguridad. También las autoridades fueron intimadas para proteger a testigos en causas de lesa humanidad.
–En los informes anuales de la entidad siempre se habla de la problemática habitacional. ¿Es el problema más grave del ámbito porteño?
–Sin duda. El último trabajo, correspondiente a 2014, puso énfasis en la emergencia que atraviesa la vivienda. Algo aceptado por el propio oficialismo, que reconoció que en los últimos cuatro años, la cantidad de habitantes en villas aumentó de 163 mil a 275 mil personas. Mauricio Macri dice esto sin ponerse colorado cuando, en realidad, el crecimiento se debe a que no construye viviendas sociales, ni tampoco mantiene líneas de crédito activas. Efectivamente, hay un sistema de cuotas blandas para sectores medios pero, hasta ahora, los créditos otorgados no pasan el centenar.
–¿De dónde proviene la gente que incrementó esa población?
–De varios lados. Vecinos que perdieron el trabajo y se quedaron sin casa, víctimas de alquileres leoninos, familias de países hermanos. La crisis del alquiler es una cuestión grave en sí misma, y provocó que muchos ocuparan piezas en las villas, construidas por los dueños de algún terrenito como manera de ganarse unos pesos.
–Por lo general, cuando se habla de “crisis habitacional”, el término se relaciona con las villas. ¿Es así o se extiende más allá de eso?
–Es un error vincularlo sólo a ese tema. En la Ciudad hay un importante déficit por falta de servicios básicos, por ejemplo. Y después están los inquilinatos y casas tomadas, muchas veces manejados por el negocio de los martilleros y las mafias inmobiliarias. Pero además, no olvidemos la gente en situación de calle, calculada entre 5000 y 10 mil personas. Para tratar de resolver el problema de la vivienda contamos con la colaboración de constituyentes porteños como Eduardo Jozami, presidente de la comisión redactora del artículo 31 de la Constitución porteña. Ahí se explica muy bien que la solución a las villas no pasa ni por maquillajes ni por parches, sino por la verdadera urbanización de cada lugar. Ningún gobierno puede moverse de esa premisa, está en la propia Constitución.
–¿Eso es lo que trata Patria Villera, su último libro?
–El trabajo rescata lo que significa la Villa 31, un lugar tan emblemático de la Ciudad, y sobre todo el enorme aporte que desde los años sesenta hace allí Teófilo Tapia, director de su comedor y principal referente del barrio. La 31 es especial. Fue visitada por Perón, en sus calles militó Carlos Mugica, los vecinos lucharon por la urbanización en plena dictadura militar, lograron una medida cautelar en 1979 que frenó muchos desalojos, y significó un símbolo de la resistencia en los años noventa, con manifestaciones y ollas populares.
–Contar todo eso se hacía necesario.
–Por supuesto. Para mí, la escritura es una forma de militancia, y de formar parte de la batalla cultural. Camino la 31 desde 2006, conozco sus personajes, sus espacios creativos, y la fuerza que hace la gente por reivindicar sus derechos. Como también son formas de militancia lo que decimos en el blog Tupacamaria, o la tarea que desarrollamos en la agrupación Los Invisibles.
–¿Por ejemplo?
–Los Invisibles nació cuando estudiábamos Derecho junto con otros compañeros. Nos anotamos en un voluntariado para brindar apoyo escolar en la villa, y terminamos instalándonos allí para darle mayor continuidad a esa experiencia. Hoy, desde un local en el barrio dictamos clases de secundario para adultos, y colaboramos en objetivos importantes de los vecinos de la zona, como la urbanización de la villa de Retiro, o la pelea por los servicios en el barrio San Martín.*

* Nota de Tiempo Argentino, edición del 14-02-15 http://tiempo.infonews.com/nota/145201/la-escritura-es-una-forma-de-militancia

 

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