Boletín invisible

Salimos a la calle para exigir la urbanización de nuestro barrio

El pasado jueves 25 de septiembre, nos movilizamos desde la Mesa por la Urbanización de las villas 31 y 31 bis a la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires para exigir el tratamiento del dictamen 98D-2013 por la urbanización de nuestro barrio. Delgados/as, vecinos/as y organizaciones sociales que integramos la Mesa, decidimos tomar esta medida cansados del ninguneo y desidia por parte del Gobierno de Mauricio Macri y de su partido que sistemáticamente frenan el debate de un proyecto que cumple su cuarto año sin pasar por la Comisión de Vivienda si quiera.
En la jornada, representantes de la Mesa fueron recibidos por algunos legisladores de bloques opositores y el presidente de la Comisión de Vivienda Javier Gentillini; quien, posteriormente, salió a dirigir la palabra a quienes estábamos afuera de la Legislatura manifestando que el proyecto es prioridad para la Comisión.
El dictamen 98D-2013 cumple con lo establecido por la ley de urbanización 3343 ya que es un proyecto que demandó 14 meses de trabajo y fue elaborado por vecinos/as, organizaciones sociales, representantes del los gobiernos de Nación y Ciudad, arquitectos e ingenieros de la UBA; entre otros actores. El argumento que sostiene el Pro es que las tierras donde está situada la Villa 31 pertenecen al Estado Nacional y, por lo tanto, el Estado de la Ciudad no puede realizar las obras tendientes a la urbanización y entrega de títulos de propiedad a las familias. Este argumento resulta inválido ya que la misma ley 3343 establece que pueden iniciarse las obras mientras se gestiona en paralelo el traspaso de las tierras para que una vez finalizadas, sean transferidas directamente a las familias. Por otro lado, es importante tener presente que, en varias declaraciones públicas, distintos funcionarios del Gobierno Porteño han manifestado la posibilidad de erradicar la villa para construir allí un barrio de clase media, como sostuvo la Diputada Nacional Gabriela Michetti hace poco tiempo en el programa de Mirtha Legrand. Desde la Mesa, luchamos por la urbanización con radicación de nuestro barrio para que ninguna familia sea obligada a abandonar su casa y lugar de pertenencia.

Marcha por la urbanización Villa 31
Esta situación de falta de voluntad política por parte del gobierno porteño no llama para nada la atención ya que también se incumplen leyes de urbanización como la 1770 y 403 (villa 20 y 1.11.14, respectivamente), la ley 408 e infinidad de fallos judiciales que indican mejoras y obras para las distintas villas de la ciudad.
A fin de este año, el expediente 98D-2013 perderá estado parlamentario por segunda vez si no se consigue el dictamen de comisiones. Ante la falta de voluntad del Gobierno de Mauricio Macri para urbanizar nuestro barrio continuaremos organizándonos en pos de ese objetivo.

 

¡La Casa Invisible cumplió 2 años!

La Casa Invisible del barrio San Martín de Villa 31 nació un 4 de febrero del año 2012, levantando las primeras paredes (aunque la inauguración oficial fue un 25 de agosto del mismo año), abriendo su puerta, invitando a chicos y grandes a acercarse. Desde entonces, funciona la primaria para adultos PAEByT y actividades para niños y jóvenes. Desde entonces, la Casa Invisible ha sido un espacio necesario del barrio para organizarse y pelear. Allí nació la idea de hacer un censo autogestivo, para saber cuántos somos en el barrio, para saber nuestras necesidades, para numerar nuestras casas y manzanas y con esa información reclamar al Gobierno de la Ciudad nuestro reconocimiento como barrio, para poder reclamar la urbanización de Villa 31. Allí nos hemos reunido, para plantear una demanda al gobierno, para que una Jueza -finalmente- lo obligue a darnos los servicios básicos, como el cableado eléctrico, los camiones de agua y atmosféricos, la recolección de residuos, entre otros.
Allí han pasado vecinos históricos que pelearon contra la dictadura, para contarnos su experiencia, han concurrido escritores e intelectuales de diferentes países de la Patria Grande para narrarnos su historia.
Sin embargo, hay una fecha que los militantes de la Casa Invisible y sus vecinos guardamos en el corazón. Un 25 de Agosto del año 2012, hicimos un fiestón por el que dejamos “oficialmente” inaugurada la Casa. Choriceada, música popular, videos, risas y bailes fueron parte de una jornada de sábado inolvidable.
Hoy, a dos años de aquel día, se encuentra a punto de concluir la construcción del primer piso de la Casa, gracias al esfuerzo mancomunado de vecinos y militantes, preparándose para llenarlo de vida y de lucha. Hoy es sede de reuniones, actividades culturales, educativas y políticas.
Hoy es el lugar desde donde parten cooperativistas a mejorar el barrio, al tiempo que siguen peleando por su reconocimiento por parte del Gobierno de la Ciudad. Hoy es el lugar en el que, mate o tereré por medio, la organización villera sigue creciendo para mejorar las condiciones de vida en nuestro barrio San Martín, en el día a día, para intentar un futuro mejor para nuestros pibes.

 

Las familias desalojadas también somos nosotros/as

Sentimos una enorme tristeza e indignación por lo que le hicieron a las más de 700 familias que desalojaron engañadas, y sin ningún tipo de solución real, del autodenominado barrio Papa Francisco, al lado de la Villa 20 de Lugano. Sentimos tristeza porque nos identificamos con ellos/as. Porque nosotros/as también nos vimos obligados a construir nuestras casitas por la necesidad de darle un techo a nuestros hijos e hijas.  Porque a nosotros/as no nos alcanza lo que ganamos para poder vivir en una casa digna. Los alquileres son carísimos y las condiciones que piden inalcanzables. Porque nos cuesta conseguir trabajo si decimos que vivimos en la villa 31. Porque nos discriminan por ser villeros. Por ser pobres.
Nos acusan de delincuentes por tomar un terreno para vivir pero no se dan cuenta que la necesidad nos obliga, no lo hacemos de gusto no más. Nos acusan de no pagar impuestos pero no saben que sí los pagamos cuando compramos los alimentos, las garrafas o los útiles escolares de nuestros hijos e hijas. Tampoco saben que sí queremos pagar por la luz, el agua y el gas; siempre y cuando sea accesible a nuestras posibilidades y a cambio de un servicio bueno. Para eso, necesitamos un Estado presente, que garantice nuestros derechos en lugar de pelearse por ver a qué Gobierno le corresponde hacerlo. Desalojaron familias con necesidades, no desalojaron delincuentes. Porque las familias desalojadas también somos nosotros/as, nuestra solidaridad y apoyo.
Vecinos y vecinas del Barrio Padre Mugica, Villa 31.

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