26 de Julio, grieta de Nuestra América

Tan solo 365 días separan el paso a la Inmortalidad de esa mujer que alumbró millones de rostros sucios por vez primera y la inscripción en la Historia de un hombre que poco tiempo después sería faro de los oprimidos del Sur del mundo.

Un 26 de Julio de 1952, la muerte prematura de Evita, dejaba un tendal de lágrimas en el corazón del pueblo argentino. Esa mujer había sido letrero y conducta del subsuelo de la patria, hacia un porvenir venturoso.

Un 26 de Julio de 1953, el mejor homenaje se le rendía a miles de kilómetros de distancia. Un grupo de audaces liderados por Fidel, asaltaban un cuartel militar en Santiago de Cuba, para liberar al pueblo cubano de la tiranía, la ignominia del atraso cultural y económico y la prisión cabaretera del imperialismo.

Lo que sigue, está escrito en el libro Tupacamaria de Demian Konfino:

Fidel había sido encarcelado luego que un 26 de Julio un grupo por él liderado y que luego llevaría por nombre esa fecha, asaltó el cuartel Moncada en Santiago de Cuba, en 1953. Ese era el segundo regimiento en importancia en toda la isla. La epopeya creyó rayar el amargo sabor de la derrota, cuando por azar una patrulla que no hacía guardia habitual en ese horario, descubrió el sospechoso movimiento. Aún así, en enfrentamiento directo cayeron más soldados de la dictadura que del movimiento revolucionario.

Lo que siguió a ello fue una masacre: fusilamientos de prisioneros, torturas, y desapariciones en días posteriores. El dictador sentía vergüenza que su ejército tuviera menos bajas que el movimiento enemigo.

Pero también, lo que siguió fue el prestigio ganado por el grupo libertario, consagrado en la sangre de esos mártires masacrados por intentar la Justicia.

Más tarde fue liberado Fidel, tras la presión popular que campeó en una campaña muy amplia por la amnistía. Previamente, había sentado las bases de la futura Revolución Cubana, en su alegato defensivo en el viciado juicio que le siguieron por alzamiento contra la Constitución Nacional, norma que había sido derogada de facto por la tiranía. En tal documento además sustentó con creces su derecho de resistencia contra la tiranía, y  para la posteridad concluyó: “La historia me absolverá”.”

 Y sí, la historia lo absolvió. Más aún, lo colocó en la galería de Libertadores de América. Pero antes, en el Sur del mundo esa mujer menuda y potente había surcado la conciencia plebeya y devuelto la dignidad olvidada a los obreros de la Historia, los que construyen su carro y, luego, la transportan, la mueven: los pueblos.

Por ello, nos atrevemos a formular: 26 de Julio, día del luchador latinoamericano. 26 de Julio, día de la grieta. 

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