Crónica emocionada y desprolija de la presentación en Villa 31

El viernes pasado, tuve el honor de presentar mi último libro “Villa 31. Historia de un amor invisible” en la biblioteca “A libro abierto” de Villa 31. El encuentro del libro y su barrio no pudo ser más embriagante. Un hilo imperceptible se tejió entre la historia de amor de la humahuaqueña menuda y el peruano misterioso del libro “Villa 31” y las historias de los vecinos memoriosos y nostálgicos que se acercaron, con brazos a sus anchas, para abrazar el orgullo de ser villero y de la 31. Ser villero de Mugica; ser villero de Galleta y de Chejolán, luchadores caídos por la dignidad de sus vecinos; ser villero por la liberación; ser villero de la resistencia a la dictadura, al neoliberalismo, al olvido y al prejuicio; ser villera, madre, por la copa de leche de sus gorriones; ser villero del baile y la sonrisa contra la adversidad; ser villero del tereré del sábado al crepúsculo; ser villero que se organiza, desde abajo, para pelear por la urbanización; ser villero como Tapia, historia viva del pueblo en lucha.

Esa gran cantidad de mujeres, y menos hombres, que me escucharon y discurrieron sobre este barrio contradictorio, controvertido, emblemático, emotivo, combatiente, latinoamericano son azucar y pala; leche y martillo; pan y puño; olla popular y barro; callos y bandera. Son un caleidoscopio, no idealizable, del potencial que tiene el ser humano en la batalla por la trascendencia, por mejorar la especie, por un mínimo de derechos humanos para todos.

Ahí van Claudia, Zulma, Mirella, Mónica, Silvia, Delia, Adriana, Nati. Ahí van las demás madres. Ahí va Carlos. Ahí va Tapia. Caminan, algo encorvados, hacia la incertidumbre de un futuro que no conocen, pero lo van forjando.

“Villa 31”, el libro, se cubre de su arcilla creadora, levantando nuevas novelas que no cesan de apostar al amor, recibiendo nuevos intercambios que lo interpelan, recabando gratitudes que lo exceden. “Villa 31”, el libro, ha sembrado lágrimas en “Villa 31”, el barrio. Pero antes, mucho antes, “Villa 31”, el barrio, forjó  a este escritor militante que se decide a colocar un punto antes de apagarse en cortocircuito.

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Una respuesta a Crónica emocionada y desprolija de la presentación en Villa 31

  1. Seba dijo:

    Me apeno de no haber estado presente. El trabajo me lo impidió. Quizás, el lugar más esperado para presentarlo. En el mismísimo barrio.

    Ese libro va a dar que hablar. Ya lo veo…

    Abrazo.
    Seba.

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