Murales, el rescate de la identidad política

Mural Los Invisibles - Villa 31 BisLos murales del Colectivo de Ex presos Políticos acompañan el reclamo histórico -y olvidado- de los ex directivos de la Vigil. “Hay gente que fue sacada de la biblioteca, y que posteriormente fue secuestrada y desaparecida. Comenzamos a reunir datos de las historias de los compañeros desaparecidos de la Vigil y así nos conectamos”, cuenta Mónica Garbuglia, militante del Colectivo.

Son 26 los nombres de los militantes desaparecidos que hoy descansan en el mural de Alem y Gaboto.

Dijo alguna Rodolfo Walsh que las paredes son las imprentas de los pueblos. Los 55 murales pintados por la agrupación -incluído éste- constituyen la voz de los compañeros desaparecidos. En ellos, aparece la militancia que los recuerda, su identidad política. El primer mural que realizaron fue un recordatorio a compañeros de la UES. -Se nos ocurrió pintar los nombres de los compañeros que murieron y desaparecieron en esos lugares- donde los murales hacen memoria de los caídos. -La idea fue visibilizar al compañero y además, salimos al cruce de un conflicto que era la identidad política. Esos hijos eran militantes políticos que querían un cambio, que apostaban a un proyecto político. Poner al lado del nombre, la agrupación a la que pertenecía es darle un sentido a esa muerte, sino es matarlos dos veces -, explica Mónica.

“Murieron para que la patria viva”, es la frase que acompaña cada mural del Colectivo. Con letras en negro, la leyenda simboliza el sentido de la práctica política:
– Resume el por qué se apagó esa vida. Fue la militancia y su trabajo ideológico lo que hizo que fueran blanco móviles para que dejaran de existir, para que no pudieran llevar adelante ese proyecto. Tratamos de reivindicar con la memoria a través de una actividad de intervención ciudadana, devolverlos de alguna manera a sus calles, a su barrio, a su ciudad-, agrega Mónica.

La pintada de murales fue consolidándose como una práctica habitual del Colectivo de Ex Presos. -Para algunos fue romper un silencio interno durante años, de miedo, ocultamiento. Tuvimos sorpresas como familiares que vinieron a ver los murales. Era un lugar donde estaban los desaparecidos. A través del mural, pudimos conocer la familia de Eric Dormegué, conocer al padre, acompañarlos en todo el proceso de identificación. El mural habla.-

Uno de los más emblemáticos es aquel que hasta hace unos meses se encontraba en la esquina de España y Salta, en las paredes del Colegio San José. El mural de la resistencia, como lo llamaban los militantes del Colectivo, fue tapado por las autoridades de este colegio, borrando de un plumazo los más de 400 nombres de militantes del ERP, la Juventud Guevarista y de Montoneros, de la JUPy radicales, de trabajadores sociales, como Pocho Lepratti, remarcan los mlitantes del Colectivo.

Actualmente, están a la “espera de un llamado del director del colegio que no ocurrió. No se nos atiende. Es una nueva desaparición”, sentencian. En la esquina, tan solo sobrevivió una frase de Paco Urondo que no se animaron a tapar, tal vez, por la contundencia de una idea que resuena como una quimera: “Arderá la memoria hasta que todo sea como lo soñamos”. Casi una quimera.

Publicado 20/03/12
EnRedando

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