Concurso de cuentos cortos

“Quilmes A Contar” es un proyecto del Departamento de Cultura del Quilmes Atlético Club que se propone, mediante un concurso, incentivar la creación a través de la escritura y el refuerzo de la identidad “cervecera”. Los cuentos seleccionados deberán narrar una historia de ficción de tema libre que esté vinculado de cualquier manera al Quilmes Atlético Club.

Bases:

1. Podrán participar personas mayores de 16 años, sean argentinos o extranjeros.

2. Los cuentos de tema libre, escritos en castellano, deberán estar vinculados de cualquier manera al Quilmes Atlético Club.

3. Las obras serán originales e inéditas, no premiadas anteriormente ni presentadas simultáneamente en ningún otro concurso. No se admitirán traducciones, adaptaciones, recreaciones ni refundiciones de otros textos. La confirmación del no cumplimiento de estos requisitos será motivo de exclusión de la presente y futuras ediciones.

4. La inscripción deberá realizarse de lunes a viernes de 9 a 20 y sábados de 10 a 13 en la Secretaría de Atención al Socio en la Sede Social. El escritor recibirá copia de las presentes bases y condiciones y, en caso de prestar conformidad a las mismas, consignará sus datos personales en una ficha de inscripción que firmará por duplicado. Una copia de la ficha quedará en el Club y la otra, se entregará dentro del sobre de datos personales del autor según lo establece el punto Nº 6 del presente.

5. Cada escritor podrá participar con un solo cuento que no deberá superar los 7500 caracteres con espacio, equivalente a cuatro páginas A4 en fuente Times New Roman, cuerpo 12, interlineado 1,5. Las obras deberán tener un título y serán firmadas con seudónimo al pie de las mismas. Los cuentos serán presentados por triplicado, mecanografiados sobre una sola cara del papel. Las copias de entregarán dentro de un sobre cerrado (“sobre cuento”).

6. Los cuentos se firmarán con seudónimo. Se eliminarán aquellas composiciones que permitan la identificación del autor. La ficha de inscripción que contenga los datos personales del escritor se presentará en un sobre cerrado que deberá tener escrito en el frente el seudónimo y el título del cuento (“sobre ficha”).

7. Los dos sobres, el que contiene las tres copias del cuento (“sobre cuento”) y el que contiene la ficha de inscripción (“sobre ficha”) deberán ser presentados personalmente en la Sede Social del Quilmes Atlético Club situada en Guido y Paz,(C1067 AAD) Quilmes, Provincia de Buenos Aires. Será imprescindible la siguiente inscripción en todos los sobres:

 

Concurso de Cuentos “Quilmes A Contar”

Departamento de Cultura

Quilmes Atlético Club

 

8. La admisión de trabajos comenzará inmediatamente después de la publicación de las presentes bases en la página web oficial del club. Se establece como fecha tope de recepción de obras el 31 de Octubre de 2016.

9. El Jurado estará coordinado por Demian Konfino, escritor quilmeño y socio número 35913. El fallo será inapelable y se hará público en el mes de noviembre a través de los canales oficiales de comunicación del Club.

10. Se elegirán tres cuentos ganadores. El primer premio ganará $5.000, obtendrá la publicación del cuento seleccionado en la revista “Indios Quilmes” y en la página web oficial del club, y una camiseta oficial del equipo de primera división de fútbol de Quilmes. El resto de los cuentos ganadores serán publicados en la página web oficial del club. Los tres ganadores también serán reconocidos en un partido oficial del  equipo de primera división de fútbol de Quilmes, ingresando al campo de juego y siendo mencionados por la voz del Estadio.

11. El concurso no podrá declararse desierto y sólo se permitirá presentar una obra por autor.

12. Los autores galardonados serán notificados en forma personalizada. Se les avisará con la debida antelación sobre la fecha de la premiación. Los galardonados (o la persona en la que delegue) tienen la obligación de asistir al mismo.

13. Los trabajos presentados no serán devueltos y serán destruidos.concurso-cuentos

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La urbanización de las villas no es un paso de magia ni una concesión generosa de un gobierno de turno

El gobierno porteño que ocupa Horacio Rodríguez Larreta muestra iniciativas para urbanizar las villas porteñas. ¿Maquillaje, negocio inmobiliario o avance sobre un postergadísimo derecho?

Por Demian Konfino*

En los últimos días, los diarios nacionales festejan los avances la urbanización de las villas 20 y 31/ 31 bis por parte del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Al mismo tiempo, tomamos conocimiento que el mismo proceso se está pensando para la Villa Rodrigo Bueno. Entre los anuncios y las recorridas villeras de los funcionarios aparecen insinuaciones técnicas, catálogo de voluntades pero pocas certezas.

A ciencia cierta, nadie conoce los proyectos arquitectónicos de urbanización de esos barrios. Las autoridades locales, sin embargo, recorren los barrios, se interesan por las propuestas elaboradas por los pobladores, dialogan con sus autoridades legítimas, realizan asambleas, conceden razones y se muestran permeables a las sugerencias. Pero de los aplausos no se come.

Los personeros del gobierno local muestran lineamientos, enseñan algún plano aislado, responden pedidos de informes señalando algunas obras a realizarse y sus plazos, pero no se divisa un conglomerado de normas técnicas que indiquen que fehacientemente se trate de la urbanización de esos barrios, con la interconexión con el resto de la ciudad, con la infraestructura de servicios básicos, con parques, con sistemas de pasillos transitables, con medios de transporte que los atraviesen, con vivienda digna y propia para los actuales habitantes.

Es verdad que hay un cambio notable de gestión en la problemática, pero aún no se avistan las soluciones de largo aliento. El Poder Ejecutivo de la CABA aborda la temática con determinación, plantea una agenda plagada de banderas populares y descoloca a sus opositores, pero no acaba de resultar creíble en su intención de superar los meros parches de la gestión anterior, del mismo signo político.

Las cabriolas discursivas de las autoridades locales no conectan con la idea que la integración urbanística vaya a plasmarse en resultados constatables en cualquier hogar villero. Y no se trata de suspicacias o descreimientos. Los propios instrumentos que desarrollan los funcionarios para llevar a cabo su cometido contienen el germen de la ambigüedad.

En un caso testigo, la Secretaría de Integración Social y Urbana decidió avanzar en refacciones interiores de las casas de un sector de Villa 31 al que se denominó Galpón 1 (G1). Con el fin de realizar las mejoras, tal dependencia invita a los vecinos a adherirse a un contrato preestablecido que contiene cláusulas, cuanto menos, sugestivas. Así, en la única cláusula que se habla de derechos, el artículo 9, lejos de garantizar algún derecho para los beneficiarios se los restringe indicando que la adhesión al programa “no genera expectativa futura sobre derecho alguno”.

Debe escribirse, si la idea del gobierno fuera que esas mejoras formen parte de una casa cuyo dominio pase a ser titularidad de los actuales ocupantes pacíficos, debería garantizarse el derecho de propiedad sobre esas mejoras a los habitantes de las casas del G1 que se adhieran al programa.

De todos modos, que el gobierno de la ciudad tome el mástil de la urbanización de las villas es un paso cultural de envergadura. La misma fuerza política que triunfó en las elecciones de la ciudad prometiendo la erradicación de villas y que, ya en la gestión, pasó las topadoras por el barrio Papa Francisco y lo intentó –legislativamente– con el barrio Rodrigo Bueno, revierte sus antecedentes y legitima el discurso histórico de los luchadores villeros. Ahora, hasta una fuerza política conservadora admite que las villas deben urbanizarse en el lugar como, por otra parte, ordena el artículo 31 de la Constitución de la CABA.

Probablemente existan segundas intenciones que, en verdad, sean las que realmente importan a los funcionarios. Tanto Rodrigo Bueno, con el proyecto “Solares de Santa María” de IRSA, como Villa 31 y 31 bis con el nuevo proyecto de correr la autopista Illia, como Villa 20 con las obras de infraestructura deportiva necesarias para los juegos olímpicos de la juventud, esconden negocios inmobiliarios o de obra pública de gran factura.

En el terreno de las especulaciones, puede pensarse que el Jefe de Gobierno quiera erigirse en una figura potente de una derecha moderna que, sin anteojeras ideológicas, resuelve los problemas de la “gente”, con la intención de anotarse en la carrera por la sucesión presidencial de su compañero de partido, Mauricio Macri.

Sin embargo, el vecindario lejos de analizar el costado ético o sugestivo de las intenciones declamadas, deberá bregar por la viabilidad de las propuestas, no por su enunciación festiva. Ese verosímil solo puede concebirse mediante proyectos arquitectónicos sustentables y, en nuestro ordenamiento jurídico, con una ley o un decreto que ordenen la urbanización en plazos determinados, y en base a tales proyectos técnicos.

Hoy la ley N°1.770 para Villa 20 y N° 3.343 para Villa 31 resultan un valladar contra intentonas erradicadoras, pero se han descubierto impotentes a la hora de avanzar en la urbanización de esas villas.

Si los funcionarios son sinceros en sus discursos, deben sancionar las normas que garanticen el sustrato de su verba: Que reconozcan los derechos y garanticen la posibilidad de reclamos ante eventuales incumplimientos.

Para ser claros, un vecino que haya escuchado a Horacio Rodríguez Larreta en Villa 20 o en Villa 31 anunciando la urbanización de sus barrios no podrá reclamarle judicialmente la mentira  de su alocución, en caso que no cumpla con su palabra. Solo puede garantizarse el ejercicio de los derechos a partir de una norma que reconozca esos derechos.

Los vecinos, junto a las organizaciones del campo popular, deberán estar atentos para no entorpecer avances para la cotidianeidad del vecindario pero, al mismo tiempo, sosteniendo la necesidad de más hechos y menos palabras. Porque cuanto mejor, mejor. Eso lo saben las mujeres y hombres de a pie, que han crecido desde el barro. Los guardianes de la memoria no permitirán que la charlatanería simule oro cuando es baratija. Las organizaciones tendrán que calibrar ese equilibrio mediando sensibilidad popular y sentido de la responsabilidad histórica.

A 20 años de su reconocimiento en la Constitución de la Ciudad, la urbanización no es un paso de magia, ni una concesión generosa de un gobierno de turno. Es un derecho constitucional y una lucha histórica del movimiento villero curtida desde el propio cuero de las mujeres y hombres anónimos de nuestro pueblo que dieron todo por esta quimera. Hasta la vida misma. Siempre, con la brújula en el mismo sur: La tierra para quien la trabaja y la vivienda para quien la vive.

* Autor del libro Patria Villera. Militante popular, escritor, abogado.

http://agenciapacourondo.com.ar/sociedad/deficit-habitacional/20560-la-urbanizacion-de-las-villas-no-es-un-paso-de-magia-ni-una-concesion-generosa-de-un-gobierno-de-turno

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EL ODH DENUNCIA ANTE LA CIDH POR LAS TASER

El Observatorio de DDHH de la Ciudad de Buenos Aires denunció ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a la República Argentina por la violación de derechos fundamentales contenidos en el Pacto de San José de Costa Rica y en especial se viola el deber del Estado de prevenir la tortura, mientras no se prohíba la utilización de las Armas tipo Taser X26.
La petición ha sido presentada con el acompañamiento de gran cantidad de instituciones y organizaciones de derechos humanos, tales como Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, Adolfo Pérez Esquivel, Premio Nobel de la Paz – SERPAJ, Miguel Ángel Estrella, Presidente de Fundación Música Esperanza y Embajador de la Buena Voluntad UNESCO, APDH, HIJOS, Myriam Bregman, Presidenta del Centro de Profesionales por los Derechos Humanos (CEPRODH), Eduardo López, Secretario General de la Unión de Trabajadores de la Educación (UTE), Daniel Adolfo Catalano, Secretario General de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) de la CABA, Pedro Aníbal Paradiso Sottille, por Comunidad Homosexual Argentina (CHA), Comité para la Defensa de la Salud, la Ética Profesional y los Derechos Humanos (CODESEDH), entre otras agrupaciones y personalidades.
Los cuestionamientos por parte del Observatorio del Derechos Humanos a la utilización de las armas eléctricas Taser en nuestro país, comenzó en el año 2010 cuando junto con Carlos Pisoni, de la Organización HIJOS y el Observatorio de Derechos Humanos, iniciamos una acción de amparo ya que la Ciudad de Buenos Aires había decidido comprar este tipo de armamento para equipar a la Policía Metropolitana.
En el amparo se demostraba que las Taser implicaban un elemento de tortura y se denunciaba la existencia de gran cantidad de antecedentes a nivel mundial. Ponía en evidencia la “letalidad” de esas armas que ya provocaron varias muertes de personas que padecían diversas afecciones, como enfermedades cardíacas, trastornos psiquiátricos, o incluso niños y mujeres embarazadas.
Allí se señaló que organizaciones internacionales como las Naciones Unidas y Amnistía Internacional alertaban sobre su uso y exhortaban a los distintos Estados a discontinuar con el equipamiento de las fuerzas de seguridad con estas armas, en tanto consisten en “elementos de tortura”.
En consecuencia, tanto la Jueza de primera instancia Dra. Andrea Danas como la Sala II de la Cámara en lo Contencioso y Tributario de la Ciudad consideraron que correspondía hacer lugar al amparo y pusieron énfasis en la importancia de prevenir la tortura, – agregando en particular la Cámara que la historia reciente de nuestro país en relación a la utilización de “ilegítima violencia (y extrema) por parte del Estado” exigía efectuar una visión más restrictiva conforme documentos internacionales sobre el uso de las Taser X26, siendo lo apropiado desde la óptica de los derechos humanos.
No obstante, en 2015 el Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad revocó el pronunciamiento de la Sala II y decidió rechazar el amparo por cuestiones estrictamente de índole procesal.
Esta decisión fue recurrida por este Observatorio de Derechos Humanos ante la CSJN, quien en línea con el fallo del Tribunal Superior de la Ciudad, también rechazó formalmente el recurso interpuesto.
Luego del fallo de la CSJN, que cierra la posibilidad de seguir la discusión en el ámbito nacional, hemos decidido presentar una denuncia ante la Comisión Interamericana para que conozca esta situación que entendemos configura una clara violación al deber por parte del Estado Argentino de prevenir la tortura.
Resulta reprochable que una jurisdicción de nuestro país como la Ciudad de Buenos Aires adopte la decisión de equipar a la policía local con elementos de esta índole. Además, la República Argentina, al rechazar la Corte Suprema de Justicia el amparo, incurre nuevamente en una transgresión a normas internacionales en materia de prevención de violaciones a los derechos humanos.
Justamente aquello que se pone en conocimiento de la Comisión es que la República Argentina debe tomar medidas efectivas para evitar todo tipo de trato, pena inhumana o cruel por parte de las fuerzas de seguridad, que en este caso debieron consistir en medidas ejecutivas pero también judiciales.
De esa manera, esperamos que la Comisión Interamericana adopte la resolución adecuada del caso y obligue a nuestro país a prohibir la utilización de las neopicanas Taser por parte de las fuerzas de seguridad locales.

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La única certeza es Cristina Fernández

En todos los escritorios influyentes de la política nacional sobresale un dato conocido en las últimas semanas que empieza a inquietar al círculo rojo y zonas aledañas. Cristina Fernández mide. Y mide alto. Según diferentes sondeos, entre ellos de las consultoras de Hugo Haime y Julio Aurelio, hoy estaría ganando la Provincia de Buenos Aires en la categoría “Senadores Nacionales”. Inclusive, se impone a la estrella mediática Sergio Massa, si iría solo, o hay escenario de empate técnico si se juntaría con Margarita Stolbizer.

Lo significativo de estas encuestas es el alto nivel de adhesión que despierta la Presidenta (Mandatos Cumplidos) Fernández de Kirchner al mismo tiempo que afronta una feroz campaña de demolición en su contra direccionada desde las usinas políticas, mediáticas y judiciales. Son datos duros que desconciertan al gobierno nacional que daba por descontada la derrota cultural del kirchnerismo y su vigor electoral a esta altura del ultraje. Se trata de información concreta que aceita engranajes sobre necesarios cambios estratégicos por parte del poder real al constatar cómo se evaporan los fuegos artificiales del lazarobaismo y la escenografía del Relato M sobre la pesada herencia. En este sentido, la resistencia de Hebe de Bonafini al asedio judicial parece haber marcado un punto de inflexión respecto a la eficacia de la lógica de la espectacularización como forma de estigmatizar todo lo que huela a K.

Pero más que información con números fríos, la fidelidad a la figura de Cristina Fernández se manifiesta en toda su potencia cada vez que la ex Presidenta decide acercarse a los diferentes sectores del hacer nacional. En esta línea, su visita a Villa 31 y el acto multitudinario que se montó en pocas horas, sin ningún aparato, demuestra la vigencia emotiva que despierta Cristina entre las franjas populares. Lo mismo sucedió esta semana con el fervor popular que la recibió en Ensenada. Igual ocurre cuando visita a la academia o cuando se encuentra con defensores de los derechos humanos o de la cultura.

El afincamiento de la líder del FPV en la ciudad de Buenos Aires parece haber ordenado la tropa, aunque los liderazgos intermedios aparezcan deslucidos y las distintas tribus internas porfíen en el reacomodamiento. Las apariciones televisivas de “La Jefa” despejan las dudas sobre un eventual retiro. Cristina está jugando. Y duro. Se muestra como principal espada de oposición frontal al oficialismo y sus políticas de ajuste, ante la desazón de las oposiciones “amigables”. Al mismo tiempo, la foto con el ex candidato a presidente, y vicepresidente del PJ, Daniel Scioli señala que también tiene resto para contener aliados.

En paralelo, el gobierno nacional afronta su peor momento desde su asunción, sin que lleguen las inversiones, con caída fuerte de imagen, con alta inflación, con manifestaciones sectoriales diarias que plantean una coyuntura conflictiva permanente ante las decisiones restrictivas de derechos por parte del Poder Ejecutivo.

El reciente fallo de la Corte que frena con justicia el tarifazo del gas para los usuarios residenciales es un triunfo de la movilización ciudadana y aparece como una cachetada a las aspiraciones de gobernabilidad PRO que habían puesto toda la carne en la parrilla, moviendo la totalidad de los lobbies judiciales y mediáticos a fin de avalar la irracionalidad de ese aumento. Ante una fuerza política que supo rectificar políticas públicas cuando la resistencia popular acechaba, sorprende el grado de obcecación con que han abordado este tema desde el Presidente Macri hacia abajo. En lugar de barajar y dar de nuevo, amenazaron con el cierre de las empresas de Gas, con el corte en el servicio, con el recorte del gasto público y, hasta, con la hiperinflación, si la Corte fallaba como finalmente lo hizo.

Se abre un espacio de incertidumbre sobre el rumbo que tomará el gobierno, ante este escenario impreciso. Sería aconsejable que aflojen con el rumbo antipopular o, como gritó Hebe, que paren la mano. No parece ser ese el camino que tomará el gobierno de los ricos, como se lo ha denominado en las barriadas populares. La buena noticia es que Cristina está de vuelta, liderando a un pueblo que no quiere retroceder.*

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HEBE Y NOSOTROS

Por Demián Konfino

Tartagal o General Mosconi contaron con su presencia en la primera línea de la pueblada, cuando la privatización de YPF. Los piquetes de Ruta 3 o los del sur del conurbano, la tuvieron como protagonista, cuando el hambre. El 20 de diciembre de 2001, jueves, Hebe de Bonafini puso el cuerpo, una vez más, bancando la parada y los palazos de la policía montada de un gobierno que, en ese instante, acababa su agonía.

Desde su doloroso despertar político. Desde que fue parida por sus hijos, siempre estuvo en el lugar correcto, junto a la gente que la pelea. Luchó por aparición con vida y, más tarde, por juicio y castigo. Pero fue más allá.
Quizás como nadie, Hebe ejerció con tenacidad el derecho de resistencia contra la opresión a lo largo de los aciagos años antipopulares. Ese derecho que se desprende de nuestra Constitución Nacional, en su artículo 36. Ese derecho que fuera enarbolado con brillantez por el joven abogado Fidel Castro, cuando defendió su alegato en el juicio por el ataque al cuartel Moncada en Santiago de Cuba, aquella pieza que se conocería como “La Historia me absolverá”. Ese derecho de resistencia que fue desarrollado por pensadores de la talla de Santo Tomás de Aquino, Martín Lutero y Calvino. Las revoluciones americana y francesa se basaron jurídicamente en este derecho. Locke, Rousseau o Paine escribieron doctrina al respecto y las declaraciones independentistas recogieron el guante. Ese derecho ha sido el vector de la vida de Hebe hasta que apareció un gobierno que dejó de agredir al pueblo.

Hebe es pueblo. Siempre lo fue. Hebe también fungió como termómetro popular cuando su pueblo empezó, insólitamente, a sentirse representado por un gobierno. El del Flaco. Hebe, despejó sus prejuicios, gambeteó las críticas y se alineó con un proyecto de país que ahora se diagramaba en la Rosada.

Y eso parece haber sido lo que no le perdonaron. Porque, convengamos, puede que sea políticamente incorrecta en algunas declaraciones. Pero, vamos, ¿Quién está a la altura moral de su pañuelo blanco de mil batallas? Los que se escandalizan con algún improperio son los mismos que se han quedado en sus casas, horrorizados, cada vez que las viejas se jugaron el pellejo por una pizca de Patria.

Por eso, con Hebe no. Con Hebe no se les ocurra. Le debemos mucho. Mi generación, la de los treinta y pico, le debemos -en buena parte- el habernos amigado con la política, con la militancia, con el otro. Siempre estuvo ella para mostrarnos el camino, cuando las dudas asaltaban.

Hoy hay un Juez, un tal Marcelo Martínez de Giorgi, que firmó una orden de captura hacia Hebe. Hebe se negó a declarar como imputada por desvío de fondos públicos en el proyecto “Sueños compartidos”. Justo a Hebe la quieren meter en el barro de la mediocridad mercantilista y sus corruptelas. Justo a Hebe que nunca le interesó la guita. Justo a Hebe que se negó a recibir la abultada indemnización que el Estado le ofrecía a cambio de aceptar la muerte de sus hijos. Justo a Hebe que sigue viviendo en la misma casa de siempre. Justo a Hebe, el estandarte internacional de la lucha por los Derechos Humanos. Justo a Hebe.

Hebe consideró que debía resistir esa injusticia, ejerciendo su derecho de resistencia. Y los que le debemos mucho, la seguimos. “Traicionada la Constitución de la República y arrebatadas al pueblo todas sus prerrogativas, solo le quedaba ese derecho, que ninguna fuerza le puede quitar, el derecho de resistir a la opresión y a la injusticia.”. Lo dijo Fidel, allá lejos y hace tiempo. Lo podría haber gritado Hebe, esta tarde, en esa plaza conmovedora, rodeada de miles de compañeros que no toleramos este avasallamiento a la nación, esta provocación a la democracia.

Están envalentonados. Sacados. Tienen los bancos, los medios de comunicación y la llamada Justicia. Pero, retroceden cuando el pueblo se moviliza. La reacción espontánea de una multitud con dientes apretados frustró la intentona macrista.

Hebe nos despierta una vez más. Cerca de los 90 años, hay un faro añejo que se obstina en alumbrar la senda de la Justicia Social. Es una luz potente que no se apagará. Por más revanchistas que vengan a cobrarse la cuenta de su bravura. Porque hay una porción significativa de pueblo que ejerce el músculo de la rebelión inmediata, cuando se atreven a pasar la raya de lo admisible.

Con Hebe no.

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Sobre el Pitu Salvatierra

Alejandro “Pitu” Salvatierra acaba de recuperar su libertad, tras 3 semanas de injusta prisión. Había sido detenido con 3,2  gramos de clorhidrato de cocaína y 9,2 gramos de marihuana. Por las cantidades halladas y su comprobada adicción, estamos ante un hecho claro de tenencia de estupefacientes para consumo personal, hecho que debe involucrar a las agencias de salud del Estado y que de ningún modo resulta punible a partir de la doctrina jurisprudencial derivada del fallo de la Corte Suprema del 25 de agosto de 2009 en la causa “Arriola, Sebastían y otros”.

EN LA LUCHA

Pitu tuvo una infancia hostil, en las postrimerías de la capital, en los aciagos años ochenta. El padre estuvo preso casi toda su vida hasta que falleció en un enfrentamiento con la policía. La madre no alcanzaba a parar la olla, para él y sus hermanos. Vivieron en la calle. Sin porvenir avistable, en pleno involución neoliberal del país, con su fin de la historia y la cultura del video clip, un Pitu adolescente tomó entonces la decisión de entrar de lleno en las catacumbas del delito. La plata expedita, el miedo, la adrenalina de enfrentarlo, lo llevaron sin pasaporte al vínculo íntimo con la droga.

El 18 de diciembre de 2001, cayó Pitu. Purgaría una condena por más de 6 años en la prisión. Allí se formó, terminó la secundaria, se aferró al evangelio y decidió intentar dejar la mala. Cuando salió, tras infructuosas búsquedas, las únicas que le dieron laburo fueron las Madres de Plaza de Mayo. La política lo sedujo y lo conquistó. Militó en su barrio y se erigió en un dirigente potente en diciembre del 2010, en la agitada toma del Parque Indoamericano. A partir de allí, con mucho compromiso, con mucha patria, con mucho sudor, Pitu se convirtió en el referente villero más importante del kirchnerismo. Su vida dio un giro, junto con el de miles de pibes que ahora sí tenían futuro.

Desde hace 2 años y medio es el Jefe de Despacho de la Diputada porteña Paula Penacca. Cumple un rol clave en la elaboración de proyectos legislativos populares. Construye hechos políticos y le canta las 40 a cualquier dirigente político, de igual a igual. Está afianzado en su rol y es respetado como tal. Pero el monstruo de la droga, como él lo llama, nunca lo abandonó.

Tras 7 meses durísimos en el pobrerío, y en su propia fuerza política, desde la asunción de un proyecto restaurador en el país, Pitu se refugió en los inframundos de la drogodependencia. Ni su mujer, ni su hija, ni su psicóloga. Su salud emocional aullaba pero él no podía frenar. En esas circunstancias fue detenido por una patrulla que lo tenía marcado. Cuentan que hubo una Circular del Ministerio de Seguridad que había ordenado ir tras los pasos del Pitu y su familia. Cuando llegó a la Comisaría le certificaron la emboscada: La causa la tendría Bonadío.

La lucha de Pitu y sus compañeros logró su libertad. Sin embargo, Pitu nunca debió haber estado preso. El juez Claudio Bonadío le arrebató 3 semanas de construcción política en las barriadas porteñas, 3 semanas de lucha contra el tarifazo y el ajuste brutal, 3 semanas del abrazo de su hija.

LA INJUSTICIA DE BONADÍO

Claudio Bonadío nunca debió encarcelar a Pitu porque desde el fallo “Arriola” el artículo 14, segundo párrafo, de la ley 23.737 que pena la tenencia de estupefacientes para consumo personal,  resulta incompatible con nuestra constitución, carta magna que estableció que no son punibles aquellas conductas que quedan reservadas a la esfera de la libertad personal y no perjudiquen a terceros.

Por el llamado “principio de reserva”, esas acciones resultan excluidas de la autoridad de los órganos estatales en virtud de lo que establece el artículo 19 de la Constitución Nacional. Retomando la postura adoptada por otra composición de la Corte en la causa “Bazterrica”, el fallo “Arriola” declara “… la inconstitucionalidad de esa disposición legal en cuanto incrimina la tenencia de estupefacientes para uso personal que se realice en condiciones tales que no traigan aparejado un peligro concreto o un daño a derechos o bienes de terceros”. Aquí es relevante destacar que la Corte, además, no hace distinción entre diferentes tipos de drogas. Para ser más claro, la Corte no refiere solo a marihuana para consumo personal, sino a cualquier tipo de estupefacientes que cumpla con tales condiciones.

Para así decidir, el Más Alto Tribunal consideró que “… los consumidores de drogas, en especial cuando se transforman en adictos, son las víctimas más visibles, junto a sus familias, del flagelo de las bandas criminales del narcotráfico.”, agregando sensatamente, a continuación, que “No parece irrazonable sostener que una respuesta punitiva del Estado al consumidor se traduzca en una revictimización.”.

En el auto de procesamiento dictado por el mencionado juez federal con fecha 11 de julio de 2016 se relata las circunstancias de la detención de Salvatierra, quien fuera interceptado, por efectivos de la Policía Federal, circulando a bordo de su vehículo por las calles de Villa 15 en la noche del 21 de junio del corriente. Se detallan las medidas probatorias ordenadas, que incluyen la declaración indagatoria del Pitu y un estudio denominado “Drug Screen” que corroboró la detección de sustancias tales como marihuana y benzodiapecina en el cuerpo de Salvatierra.

Luego de una enumeración ordenada de los hechos, el auto de procesamiento comienza a discurrir en hipótesis que no se vinculan con el expediente y que demuestran la arbitrariedad del Juzgador al dictar la libertad del imputado pero procesándolo por el delito de tenencia simple, inmerso en el primer párrafo del artículo 14 de la ley 23.737. Así, para suscribir el procesamiento y descartar la posibilidad de que la tenencia de esas cantidades nimias fuera para consumo personal, Bonadío se basa en fallos en los que hallaron a personas con más de medio kilo de estupefacientes, en un caso, y aproximadamente un kilo, en otro. Recordemos que a Alejandro Salvatierra lo encontraron con 12,4 gramos de sustancias, entre marihuana y clorhidrato de cocaína y que, al ordenar un allanamiento en su casa, no encontraron nada más que lo incriminase.

Como por arte de demiurgos de una noche sin luna, el juez se sustrae de la aplicación de la doctrina derivada del fallo “Arriola”, afirmando que la tenencia no era para consumo personal sin precisar los basamentos de tal aseveración, reconociendo -a su vez- que tampoco hay elementos que puedan inferir fines de comercialización.

LA VUELTA

El buen abogado que tiene Salvatierra, Adrián Albor, ya avisó que apelará la resolución. Lo justo sería que se revoque el procesamiento y se archiven -finalmente- las actuaciones. Con esta Justicia, mediando este Partido Judicial, no parece que ese sea el escenario inmediato.

Una Justicia corporativa, que no es justa, quiso aleccionar a un dirigente, por kirchnerista y por villero. Las primeras apariciones de Pitu, en radio y en TV, muestran a un hombre inteligente, sensible y honesto que no está dispuesto a resignar batallas, por más huracanes de desprestigio que quieran distraerlo. El Pitu está entero, dispuesto a enfrentar su adicción y listo para construir la vuelta de un proyecto de todos y para todos.

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La vuelta de Evita

En la tarde del jueves, nos hemos merendado que el Movimiento Evita ha abandonado el bloque del Frente para la Victoria en la Cámara de Diputados de la Nación. Los planteos públicos para justificar su salida resultan razonables. Abundan en la ausencia de autocrítica y condenan la corrupción sin atajos. Sin embargo, su alejamiento del frente que conduce Cristina Fernández es un error estratégico que debilita al kirchnerismo y celebra la restauración conservadora. Y la envalentona.

El Evita llama a la unidad, rompiendo, hecho que destaca una contradicción que no requiere traducciones. Si la estrategia es la unidad, las diferencias se resuelven adentro. La drástica acción se presenta bajo motivaciones atendibles, aunque hay otras que permanecen ocultas y deben rastrearse más en mantener la estructura de la organización que en la estrategia de unidad que se declama en el comunicado de ruptura.

Pero no nos equivoquemos. En el Evita no hay traidores. Hay compañeros. Inclusive, muchos de ellos no aceptan, a esta hora, la resolución de sus dirigentes. Pero, nuevamente, la conducción del Evita pifió feo en esa decisión, no en los considerandos de su comunicado de salida. Habrá que revisar nuestras tácticas y estrategias en esta coyuntura inédita.

Pero hay que escribirlo, hemos afectado muchos intereses desde el Estado y se están cobrando la osadía. De a una. Los restauradores están sacados. Perciben su poder. Brotan odio. Lo amplifican por cadena. Cosen expedientes judiciales para la ocasión. Procesan por si acaso. Se apresuran.

Algunos recientes e incómodos aliados desean que perezcamos como un cúmulo de malos entendidos de la historia. Se pliegan al escarnio, expeditos. Mejor hubiese sido haber revisado nuestros sistemas de alianzas y haber tomado debida distancia oportunamente. Las elecciones fueron cabal prueba de listas en las que primó el pragmatismo sobre los principios. En casi todos los territorios, encabezaron aquéllos que hoy se apuran a mudar la remera.

No es el caso del Evita. Siempre estuvieron en el barro bancando, junto a nosotros, junto al pobrerío. Más allá de su grueso yerro en la coyuntura, debimos haberlos contenido. Esa era nuestra responsabilidad. Aceptar nuestras deficiencias es intentar no reincidir en ellas. Sin embargo, entre muecas, párrafos y alardes, los que sufren los desencuentros dentro del campo popular son los pueblos.

Nos hemos recuperado de las bombas, de los fusilamientos, del destierro, de la proscripción, de los traidores, del terrorismo de Estado. Nos hemos recuperado del posibilismo. También del fin de la historia. Nos repusimos a la 125, de la derrota de Néstor en 2009. Y hasta de su muerte. De esta también vamos a salir.

Por más bruma que nos invisibilice, queda claro hoy que el retorno no será un paso de baile. Los días más felices tendrán que esperar a que nos volvamos a entender.

Luego, la salida del Evita retrasa la vuelta. Pero el progreso en cada hogar argentino, durante 12 años, será la memoria activa de nuestro retorno. Los logros del kirchnerismo son tangibles, pueden constatarse en cada casa, a lo largo y ancho de nuestra patria. Esa es nuestra garantía. Más temprano que tarde, si acertamos en organización. Porque los pueblos no se suicidan.

Juan Perón volvió. Y volvió la Justicia Social de Evita, cuando Néstor y la generación diezmada. Los derechos conquistados desde el Estado resultan una experiencia que se ha hecho carne en cada distrito, en casa localidad.

Después de todo, Evita siempre está volviendo, aunque la quieran seguir profanando.

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