“LA FALTA DE ESTADO ES LO QUE REPRODUCE LA DESIGUALDAD”

Entrevista con Demian Konfino, autor del libro “La Mala” de Ediciones Ciccus.
30 agosto 2019

Por María Laura Morales*

Demian Konfino es escritor, abogado, militante popular y profesor titular de la materia “Promoción de Derechos Humanos” de la Tecnicatura Superior en Pedagogía Social con orientación en Derechos Humanos del Instituto de Formación Técnica Superior (IFTS) Nº 28 de la Ciudad de Buenos Aires. Nació en Quilmes en 1982 y lleva publicados cuatro libros, es conocedor de la realidad villera como pocos y ha escogido el género negro para narrar los días y las noches de miles de seres humanos que habitan las villas argentinas y no alcanzan a vencer su contexto.

– ¿Qué te llevó a escribir esta novela? ¿Por qué decidiste contar la historia de chicos villeros?

Tenia la necesidad de contar la vida de un pibe chorro. La novela negra guarda los rudimentos del genero, hay héroes, villanos, intriga. Es un género que daba para lo que yo necesitaba literariamente. Llevo escrito cinco libros, el quinto aún no esta publicado y es una continuación de La Mala, todos tienen vinculación con temáticas villeras, desde diferentes ángulos tuve la necesidad de hacer una literatura más política. Mi primer libro se llama “Villa 31. Historia de un amor invisible”, es una historia de amor y de lucha por la urbanización de la villa de retiro. Después hice un libro de historia, documentado con entrevistas sobre la historia de las villas de Buenos Aires y me parecía que me estaba faltando quizás en ese primer libro de ficción, hacerme cargo de la marginalidad, de contarla desde una mirada popular, comprensiva, poniéndola en contexto. Quería hablar sobre la marginalidad y la tragedia que acarrean los lazos que se construyen a partir de la marginalidad. Si bien había tocado el tema en el primer libro, en “Patria Villera” era una cuestión mas objetiva y de narración. En la Mala como el título lo indica, que significa caer en la mala, narro lo que pasa con todos esos pibes que no pueden vencer a su contexto y que aún siendo respetados y queridos en sus barrios no logran salir de un cono que esta claramente condicionado por su entorno, el delito, la droga. Las causas negativas de esa marginalidad hacen que muchos a pesar de querer, de intentarlo, de tratar de estudiar, de laburar, en algún momento (algunxs) terminen cayendo en la mala y no puedan salir.

-¿Cómo lograste construir el personaje de Flor, la protagonista de la novela?

Fue complejo porque es una piba adolescente y villera. Claramente yo no tengo ninguna de esas características y tuve que componerlo. Pero milité muchos años en la villa 31 en una organización que fundé que se llama “Los Invisibles” y tuvimos muchas actividades, apoyo escolar, peleas políticas por la urbanización, merendero, cooperativa de recolección de residuos, asesoramiento gratuito jurídico por mi rol de abogado, etc. Gracias a eso pude conocer mucha gente y una vez que lo llevo al plano literario tengo un bagaje que me permite acercarme al verosímil en lo que puede ser una piba de esa edad y con esas características.

– ¿Cambió algo la realidad de las villas? ¿Cuándo escribiste la novela?

Las villas se reconstruyen después de la dictadura, por lo menos las de capital federal que se las quiso radicar compulsivamente, con mucha violencia cargando a la gente en camiones de basuras, tirando a las personas del otro lado de la frontera, de la General Paz, hay muchas historias de resistencia. A partir de la década del noventa se reconstruyen y empieza a haber marginación, son escenas que pueden tener diferentes etapas, puede haber sido escrita ahora o cinco meses atrás. “La Mala” la escribí en el 2015 y se publicó a fines del 2017, hay un rasgo distintivo en esa época, ese estado que estuvo presente en la época kirchnerista no alcanzó para miles de pibes y pibas que más allá de la presencia o voluntad que en ese período se tuvo, a muchos el estado no le llegó. Flor, quién narra la historia, es una estudiante universitaria que recibe una beca que existe, existió en esos años, aunque ahora esta discontinuada pero en esa época se militaba la beca, los promotores de la universidad pública iban a la villa a buscar a estudiantes villeros universitarios para que estudien en la Universidad Nacional de Buenos Aires, a partir de la beca Mugica. Ella estudió y Leo, el otro protagonista, no.

– ¿Qué devolución recibiste del libro?

Corrí el riesgo cuando escribí “La Mala” de que el lector piense que estoy escribiendo más desde mi lugar, que soy abogado con algún manejo de lenguaje jurídico y no crean en la existencia de Flor. El lector que no es de las villas podía creer que no era verosímil. Pero lo que fui recogiendo no fue eso, aunque fue uno de los miedos, que crean que no existen estos personajes y existen muchas chicas y chicos que estudian en la universidad desde las villas.

– ¿Por qué es tan importante el estado para los ciudadanos de las villas?

La falta de estado hace que estén controladas por el narcomenudeo o las mafias, que siempre son conocidas por la policía y eso sucede porque el estado no está y eso es lo que permite la reproducción de muchos de los problemas que tienen dentro de las villas. Hay escenas que cuento en el libro que conozco, por ejemplo pasillos enteros que son “privatizados” que se le pone una reja que la maneja un sector vinculado al narco porque hay alguna cocina y cientos de vecinos tienen que dar una vuelta enorme para poder pasar a su casa. Porque no hay un estado que regule la situación. La falta de estado es lo que reproduce la desigualdad, lo que genera mayores niveles de exclusión.

– ¿Por qué no se puede erradicar la discriminación y estigmatización sobre las personas que viven en las villas?

A la sociedad (que obviamente es una generalización, injusta, como toda generalizacion pero a los fines vale), le queda mas cómodo echar la culpa al otro, siempre hay un otro que será responsable de nuestras propias frustraciones y ese otro lo tenemos que buscar en el extranjero, en el pobre, siempre hubo en la historia, ha sido el judío, el gitano, el armenio. Siempre hay una otredad negativa que se construye en un colectivo para tratar de responsabilizar a un otro que como sociedad no somos capaces de construir y ese es un lugar en general que le queda cómodo a gente que prefiere no plantearse más profundamente el tema.

* https://www.megafonunla.com.ar/notas/2019-08-30_la-falta-de-estado-es-lo-que-reproduce-la-desigualdad

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Un domingo en familia: la sensación del Cervantes

CULTURA //// 09.07.2019 AGENCIA PACO URONDO*

La obra de teatro escrita por Susana Torres Molina y dirigida por Juan Pablo Gómez circula de boca en boca y acaba colmando la sala Orestes Caviglia en cada función. Se presenta de jueves a domingo a las 21:00h, en el TNA Cervantes, Libertad 815, CABA. Reseña teatral, por Demián Konfino.

Por Demián Konfino

Con las notables actuaciones de Anabella Bacigalupo, Lautaro Delgado Tymruk, Juan De Rosa, José Mehrez, la música en escena de Guillermina Etkin y el cuidado vestuario de Roberta Pesci, el escenario resulta una exposición de arte, filosofía, política, lucha armada y peronismo que tensiona al espectador, lo perturba y, sobre todo, lo conmociona.

Nadie que acceda a esta novedosa puesta en escena de la cartelera porteña sale del Teatro Nacional Argentino (TNA) Cervantes igual que como ingresa. Consignas políticas voceadas, canto popular, reflexiones sensatas, lealtades, cinismo, dudas, bajezas, ideales, adjetivos, verbos. Actores que dejan todo, nunca se bajan del escenario, y generan una empatía tal que su verosimilitud lastima, casi, acongoja.

Un domingo en familia relata un episodio concreto: el secuestro de un dirigente montonero mientras infringía una norma de seguridad por él mismo creada, en una playa del norte de Buenos Aires, mientras se disfrutaba un domingo de verano con su familia. ¿Cómo llegó hasta ahí, hasta el 28 de diciembre de 1975, con cuánto de hartazgo, cuánto de hastío, cúanto de locura, cuánto de desdén? Sabiendo que los militantes caían como moscas, ¿qué lo llevó a exponerse así? ¿Qué les pasó a los militantes de base con esa caída? ¿Cómo procesaron el juicio “revolucionario” y “aleccionador” que ideó la organización?

Como extraída de un libro de José Pablo Feinmann, la convulsionada década del setenta en Argentina aparece en toda su complejidad junto a los dilemas filosóficos de todos los tiempos y todos los lugares: la muerte, la verdad, el mal, la ética. La injusticia contra los sueños de libertad. Juan Perón es sometido a su discurso contradictorio. Pepe Firmenich aparece preso de su célebre soberbia. Roberto Quieto es el decidido dirigente que vacila, sabe que debe amainar pero no puede. La juventud peronista se representa como fruto de un tiempo y, acaso, un equívoco: la pelea por un sujeto político, el pueblo, que desde la vuelta del General oscila entre ignorarla o darle la espalda.

¿La única verdad, en ese contexto, es la tortura y la desaparición de personas?

¿La lucha armada, sin brújula ni horizonte, debió haber dado paso a la lucha política a partir del regreso de Perón? Esta es la pregunta que el argumento de la obra y, tal vez, el avasallante y genocida diario del lunes responden.

Los actores miran los ojos de los espectadores y les hablan. Les cuentan sus pesares. Les cantan. Uno por uno. Los hacen partícipes. ¿Los acusan?

Se puede coincidir o no con el marco ideológico. Pero, si una obra de arte logra generar todas estas inquietudes, más allá de la intención del realizador, más acá de la voluntad del teatrero, la cultura puede respirar. Sigue caminando. Vive.

Un domingo en familia va de jueves a domingo a las 21 horas, en el TNA Cervantes, Libertad 815, CABA. Última función: 21 de julio.

FICHA

Con: Anabella Bacigalupo, Lautaro Delgado Tymruk, Juan De Rosa, José Mehrez

Música en escena: Guillermina Etkin

Producción: Lucero Margulis
Asistencia de dirección: Esteban De Sandi

Música: Guillermina Etkin
Iluminación: Patricio Tejedor
Escenografía: Paola Delgado
Vestuario: Roberta Pesci

* http://www.agenciapacourondo.com.ar/cultura/un-domingo-en-familia-la-sensacion-del-cervantes
Dirección: Juan Pablo Gómez

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Defensa de Venezuela

Hay un texto fundamental para entender lo que hoy pasa en Venezuela. Se llama Defensa de Nicaragua por Eduardo Galeano y lo leí hace años en su libro “El tigre azul y otros artículos”.

Venezuela, como Nicaragua en los 80, sufre un acoso desmesurado. Hace 20 años que la Revolución Bolivariana es hostigada, desde adentro y desde afuera, por el solo hecho de haber intentado un país para todxs los venezolanxs. Con errores y dobleces, Venezuela hoy, como Nicaragua ayer, puede exhibir lo que pocos: la derrota del analfabetismo.
Son muchos los hechos, las fotos, que pueden exhibirse para defender los logros de los procesos emancipadores latinoamaricanos. Pero la asfixia que sufren es tan grande, la campaña internacional es tan extensa que, parece, ya nadie se acuerda de ellos.
Prefieren hablar de una nueva esperanza traicionada.
Defender a Venezuela del golpe de Estado es, entonces, defender a Nicaragua de los contras. Es, en definitiva, defender el derecho de intentar un camino sin muletas imperiales y, también, tener derecho a tropezar y seguir caminando.

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El Midi de Juan Diego Incardona

Cuento de Incardona que relata un juego de niños. Las figuritas. El loco Gatti contra Andreuchi en un duelo de titanes. Quilmes, en otra etapa, tuvo un nueve temible que, además de ser el goleador de un torneo de primera, fue una figurita difícil.

El midi

Hacía tiempo que buscaba al Loco Gatti. Estaba encaprichado, era mi ídolo. Y el de mi vieja!
Una tarde estábamos en el porche de mi casa con Martín y el cabezón, jugando a las figuritas. Empezamos a cambiar. De pronto la vi, casi al pasar, entre los dedos rápidos de Martín, que revisaba su colección. Sí, era Gatti, estaba seguro. Ojo, en realidad Gatti no era tan difícil, porque era un jugador conocido, pero a mí se me negaba. Y cuanto más me esquivaba esa loca, más la deseaba. Le dije:
—Che, Martín, ¿tenés a Condorito Ramos de Newells? (Esa era difícil de verdad)
—Ni en pedo.
Y sin demostrar mucho interés, agregué:
—¿Y al loco Gatti?
—Sí, creo que sí, a ver, sí, acá está.
—Ah, mirá, bueno, te la cambio por ésta —y le mostré a Andreuchi de Quilmes (un verdadero tesoro).
A Martín se le pusieron los ojos como dos huevos duros. Pero sospechó enseguida, el turrito. Me miró un rato en silencio. Después me dijo:
—No sé, no sé, ésta es la única que tengo de Gatti.
El cabezón saltó al toque, y acercándose a Martín, le dijo en voz baja (igual escuché):
—¿Pero vos sos boludo?
—Callate, no te enganchés –le contestó Martín.
Después, dirigiéndose a mí, me propuso:
—Juguémoslas al midi. El que llega más cerca de la pared se queda con las dos.
Mmmm, aceptar era peligrosísimo. Si perdía, no sólo seguía mi mala racha con Gatti, sino que además me quedaba sin el tesoro Andreuchi.
—No, dale, cambiemos –le dije.
—No, midi o nada –me contestó.
Lo pensé, lo pensé, lo pensé…
—Bueno.
Era el midi de mi vida. Acordamos cruzar a la vereda de la Maico, porque las baldosas eran lisas, no como las de mi casa, que tenían canaletitas donde las figus se incrustaban.
Martín tiró primero. Fue bastante conservador. Su Gatti voló despacio y con curva. Se quedó a unos diez centímetros de la pared. No estaba mal, pero era absolutamente ganable. Yo jugaba bien y tenía práctica. El midi era mi favorito entre los juegos de figuritas. Convencido de mi triunfo disparé un tiro recto, sin mucha rotación, destinado a la gloria inevitable, que me esperaba en la línea de meta entre la pared y la última baldosa.
El goleador de Quilmes surcó el aire, y los mares y la tierra y el tiempo mismo en aquella palomita, la más importante de su carrera.
Parado sobre el cordón la vi, con gracia, pasar encima de la anteúltima raya, después sobre el mismo Gatti postrado y tocar, por fin, la última, la delgada línea final. Pero la actitud de Andreuchi era sobradora, un grito de gol antes de que la pelota tocara la red.
La figurita pegó en la parte inferior de la pared con demasiada fuerza, así que rebotó. Padrenuestro, Dios te salve María, pero no hubo caso. Andreuchi cayó vertical en el piso y empezó a rodar hacia nosotros, debido a la suave pendiente inclinada de la vereda, que caía hacia la calle por el desagüe.
Finalmente se detuvo: era una derrota total.
Martín levantó las dos figuritas, me saludó rápido y se fue. El cabezón lo acompañó. Se iban riendo en voz baja. Yo me senté en la vereda. Apenas lo hice cayó una gota del cielo, después otra, después otra.
Apoyado sobre el respaldo blanco de la catástrofe me mantuve en la nada, preso de la percusión repetitiva sobre mi cabeza, tuc, tuc, tuc, golpeaban pero yo prácticamente no me movía, hasta que el agua empezó a chorrearme por la cara. Entonces reaccioné. Me puse de pie nuevamente y corrí al almacén de la Juanita.
—Juanita, ¿me puedo agarrar la tapa de una botella vacía?
—Sí, Juanegriego, pasá.

Desenrosqué de una botella de vino y salí a la calle: se había largado con todo.
Crucé, puse el barquito en la zanja y lo acompañé por la orilla. Pronto se lo llevó el zanjón de Boris Karloff en Giribone, después los rápidos llegando a Mariquita Thompson. La tormenta hacía globitos y paragüitas por todos lados. Estaba empapado. Las figuritas que quedaban en mi bolsillo, después lo sabría, se convertían en una masa enchiclada.
Pasaron varios minutos y ahora me encontraba a siete cuadras, casi llegando a la General Paz, antes derrotado, ahora corriendo y corriendo a la par de mi tapita de vino en la zanja cada vez más caudalosa, en una carrera que parecía infinita, hecho carne infantil para la lluvia y los vecinos refugiados que me señalaban desde abajo de los techos, libre pero desesperado, como una tortuga recién nacida en busca del mar, perseguida por cangrejos y gaviotas.*

* Texto del libro Villa Celina de Incardona.

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Debate sobre Otras voces narrativas con Juan Carrá, Demian Konfino y Gabriela Cabezón

Debate: Construcción de “otras” voces narrativas y marginalidad.
Con la participación de Gabriela Cabezón Cámara, Juan Carrá y Demian Konfino se realizará el debate el jueves 15 de noviembre, a las 17:00h en la Universidad Nacional de las Artes, en la sede de Bartolomé Mitre 1869, en el aula mayor (3° piso).*

Ver en http://www.agenciapacourondo.com.ar/cultura/debate-construccion-de-otras-voces-narrativas-y-marginalidad

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Cerrando el año, quedan invitados e invitadas a continuar los debates sobre el arte de la escritura con dos escritores y una escritora que queremos y admiramos: Gabriela Cabezón Cámara, Juan Carrá y Demian Konfino. El debate será en torno a la construcción narrativa de “otras” voces, la relación entre ficción y realidad, los principales desafíos y estrategias para la construcción de mundos narrativos.

¿Cuándo?

Se realizará el jueves 15 de noviembre, de 17 a 18:30, en la Universidad Nacional de las Artes, en la sede de Bartolomé Mitre 1869, en el aula mayor (3° piso).

¿Quiénes lo organizan?

El Centro de Estudiantes de Crítica de Artes y colectivo aquelarre (alumnas y alumnos de artes de la escritura) en el marco de la Licenciatura de Artes de la Escritura.

¡¡¡Es un evento público, con entrada libre y una muestra de por qué seguimos defendiendo a la educación pública!!! ¡¡¡Les esperamos!!!

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La mala en el BAN! 2018

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La Mala en el BAN! 2018

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DESDE LOS AFECTOS

¿Cómo hacerte saber que siempre hay tiempo?
Que uno sólo tiene que buscarlo y dárselo,
Que nadie establece normas salvo la vida,
Que la vida sin ciertas normas pierde forma,
Que la forma no se pierde con abrirnos,
Que abrirnos no es amar indiscriminadamente,
Que no está prohibido amar,
Que también se puede odiar,
Que el odio y el amor son afectos
Que la agresión porque sí hiere mucho,
Que las heridas se cierran,
Que las puertas no deben cerrarse,
Que la mayor puerta es el afecto,
Que los afectos nos definen,
Que definirse no es remar contra la corriente,
Que no cuanto más fuerte se hace el trazo más se dibuja,
Que buscar un equilibrio no implica ser tibio,
Que negar palabras implica abrir distancias,
Que encontrarse es muy hermoso,
Que el sexo forma parte de lo hermoso de la vida,
Que la vida parte del sexo,
Que el “por qué” de los niños tiene un porque,
Que querer saber de alguien no es sólo curiosidad,
Que querer saber todo de todos es curiosidad malsana,
Que nunca está de más agradecer,
Que la autodeterminación no es hacer las cosas solo,
Que nadie quiere estar solo,
Que para no estar solo hay que dar,
Que para dar debimos recibir antes,
Que para que nos den hay que saber también cómo pedir,
Que saber pedir no es regalarse,
Que regalarse es, en definitiva, no quererse,
Que para que nos quieran debemos demostrar qué somos,
Que para que alguien “sea” hay que ayudarlo,
Que ayudar es poder alentar y apoyar,
Que adular no es ayudar,
Que adular es tan pernicioso como dar vuelta la cara,
Que las cosas cara a cara son honestas,
Que nadie es honesto porque no roba,
Que el que roba no es ladrón por placer,
Que cuando no hay placer en las cosas no se está viviendo,
Que para sentir la vida no hay que olvidarse que existe la muerte,
Que se puede estar muerto en vida,
Que se siente con el cuerpo y la mente,
Que con los oídos se escucha,
Que cuesta ser sensible y no herirse,
Que herirse no es desangrarse,
Que para no ser heridos levantamos muros,
Que quien siembra muros no recoge nada,
Que casi todos somos albañiles de muros,
Que sería mejor construir puentes,
Que sobre ellos se va a la otra orilla y también se vuelve,
Que volver no implica retroceder,
Que retroceder también puede ser avanzar,
Que no por mucho avanzar se amanece más cerca del sol,
¿Cómo hacerte saber que nadie establece normas salvo la vida?

MARIO BENEDETTI

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